En la mañana fría
solamente en el paisaje inerte
una chimenea impía
tizna de movimiento el ambiente.
El sol luce apagado
como un resacoso y gruñón
después de haber trasnochado
con la rotación y la traslación.
Desfile de delantales
zapatillas y costosos andares
olvidan todos sus males
y asidas suben la cuesta a pares.
Lo que les falta de fuerza
este país en carácter lo invirtió,
macerado en pobreza
que en orgullo se convirtió.
¡No hay una sola mujer española
que el orgullo haya dejado sola!
Orgullo de lucha y trabajo.
Orgullo de progreso y refajo.
¿Qué sería de España sin la mujer española?
A las en punto, media y en cuarto
dos torres cantan en lo alto:
Una es sagrada y otra es pagana
y por más que se empeñan
ninguna gana.
Esta, España, es tu esencia,
la de la lucha y rusticidad
la que invade por inercia
campos y campos hasta la ciudad.
La única España verdadera
es la España yuntera.