I

Las horas se me hacen días.
Los días se me hacen horas.
Los minutos me son vidas.
La vida me es mil coras.

A Machado.

Llorando partió el poeta
Ligero de equipaje
del exilio fiel paje
susurrando una saeta.

Caminaba lentamente
al ritmo de una madre
al ritmo de un valadre
que es una guerra en mente.

Cada paso era, su muerte
cada vista atrás, punzada
viendo una madrugada
de un mañana inerte

La charanga y pandereta
que le amedrentaba en vida
fue en ausencia, homicida
y la causa de su meta.

Una muerte fue su meta:
Una meta triste y fría,
una meta sucia, impía,
una reaccionaria treta.

Murió en Francia Machado,
en un pueblo de montaña,
que por morir en España
hubiera muerto colgado.

Murió en Francia marchado
hablando a un Dios ausente
mas sí la muerte presente:
Murío en Francia Machado.

Hombre Antorcha.

Porque polvorín nos sobra
y con una llama basta.
No hay bandera en asta
que ejecute tal obra.

No sé si la mar en calma
o había luna crecida.
Porque el moro suicida
no lo hacía por su alma.

Lo hacía por impotencia
hambre con asco y rabia
no hay razón más sabia
que morir por su decencia.

¡Que caigan estatuas grises
y advenimiento divino!
¡Que el despotismo supino
no disfrute de más bises!

Por la antorcha pagana
porque no murió en vano
y harto de oler a butano
hizo de cerilla humana.

España yuntera.

En la mañana fría
solamente en el paisaje inerte
una chimenea impía
tizna de movimiento el ambiente.

El sol luce apagado
como un resacoso y gruñón
después de haber trasnochado
con la rotación y la traslación.

Desfile de delantales
zapatillas y costosos andares
olvidan todos sus males
y asidas suben la cuesta a pares.

Lo que les falta de fuerza
este país en carácter lo invirtió,
macerado en pobreza
que en orgullo se convirtió.

¡No hay una sola mujer española
que el orgullo haya dejado sola!
Orgullo de lucha y trabajo.
Orgullo de progreso y refajo.
¿Qué sería de España sin la mujer española?

A las en punto, media y en cuarto
dos torres cantan en lo alto:
Una es sagrada y otra es pagana
y por más que se empeñan
ninguna gana.

Esta, España, es tu esencia,
la de la lucha y rusticidad
la que invade por inercia
campos y campos hasta la ciudad.

La única España verdadera
es la España yuntera.

Soneto XV

La patria es un verso incompleto
hecho de culpa y autocompasión
orgullo y sentimiento de exclusión
de oscuras lagunas repleto

De oscuras lagunas repleto
pintada con sangre sin pensión.
Como una cuerda sin tensión
la patria es un verso incompleto.

Patria y muerte es certero lema
del duro y deleznable concepto
que sujeta una nación a un pendón.

Patria y muerte tienen un problema
si quieren que yo cumpla su precepto
pues tengo por patria el corazón. 

Soneto XIV

Tenía un hábito cuando habitaba
la absoluta y feliz ignorancia:
Creerlo todo, por muy cosa rancia
que ante los ojos se presentaba.

Colgué ese hábito cuando calzaba
el cargante peso de la arrogancia
que porteaba sin alguna ganancia
que pensaba el saber me aportaba.

Ahora que la vida me obsequia
bastante a mi pesar por ser condena
con un triste hábito por la existencia.

No pienso entregarme a la pena
porque ni crea ni sepa esencia:
para eso ya está la malicia ajena.

Preguntan...

Y todos se preguntan y preguntan:
¿Qué cojones es la poesía dichosa
que todos exaltan y aumentan
y que nadie pone nombre ni cosa?
Cabezas, de conceptos se alimentan:
¡Liberaos del verso y la prosa!
Buscad de la razón lo subjetivo:
La descubriréis, seréis su cautivo.
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