Soneto VI

Gigante que dominas, invisible
Entre y sobre la ausencia de cordura
Llevando la avaricia a la locura
Y haciendo del hombre, aborrecible

No tienes límites, no son visibles
De las drogas, sin duda, la más dura
Sumes en la sumisión y perduras
luna tras luna, tiempo indefinible

¿Quedará algún Quijote errante
que se atreva a ver en los molinos
materialistas monstruos aberrantes?

Quitar de la mente los anodinos
versos preconcebidos del denigrante
ciudadano que anda abducido.

(Ángel Calvo)

Desolado

Entre tanta lucha, lucha el que luchaba
Con fusil, con pluma o con presencia
El que hace años, ya reclamaba
hacia él, algo llamado decencia
¡Pena me da este mundo que alaba
al más pícaro y lo llama excelencia!
Porque sepa la civilización
su futuro, se llama desolación.

(Ángel Calvo)

Soneto V

Soy un parlamento dividido
Que entre respuesta y moción
Ni el gobierno ni la oposición
Han sobre algún asunto decidido.

Que no hay palabras, sólo ruido
En el que la erudita razón
Encara al enamorado corazón
y sin éxito silencio y orden pido.

Me duelen las sesiones de control
Entre estos maniqueos radicales
Que gobiernan mi anárquica cabeza.

Porque las lunas dan paso al sol
Y centrándome en asuntos banales 
Compagino desgobierno y torpeza.

(Ángel Calvo)

Soneto IV

Cuando siento el tren del verso
Su pitido mi corazón acelera
Y siento cual flecha de madera
A mi mente, mi cuerpo transverso

No hay más en el vasto universo
Que mi teclado y no hay barrera
Entre mi cabeza dicharachera
Y la mano del brazo disperso

La poesía es a mi inherente
Como lo es nieve al blanco
O el pensamiento a mi mente

Y como el capital de un banco
En lo más profundo de mi ente
Desde la alegría al hondo llanto

(Ángel Calvo)

Soneto III

Del fango sin agua, tierra de cañas
Tan despreocupada y natural
Yermo mental, vergel artificial
Por desprecio regalo entre españas

No cuentas ni historias ni hazañas
Pero eres maestra en lo banal
Del bajo limonar al alto arrozal
Del húmedo clima con que empañas

Te faltan castillos, sobran coronas
Te faltan libros, te sobra alegría
Te faltan nubes, te sobra el sol

Pero el día en que la abandonas
Tierra, el alma calla de afonía
El paraguas pesa y quieres parasol

(Ángel Calvo)

Soneto II: Al tren

Ruedas porque ni andas ni caminas
por tu rígida vereda de ferro
y tu sinuoso cuerpo de hierro
sigue el rastro que tú dictaminas

Y con cada bote que propinas
mi cuerpo y yo en mi lugar yerro
haciendo del simpático destierro
una tortura para el portaminas

Que en mi vagón de segunda antaño
que la política hizo eufemista
todavía no he encontrado el engaño

Porque aunque ahora se llame "Turista"
y falte madera y sobre estaño
todavía conservas la vista.

(Ángel Calvo)

Soneto I

Que hace un tiempo, no temía criticar
Patria y patriota en acto suicida
Y es que mi mente, estaba embutida
En su propio y constante divagar

Pero mi cuerpo, en físico caminar
Y la razón con la historia sabida
Europa, America e Indias aburridas
Comparadas, se decantó a encontrar

Y es que a tí me hallo enganchado
Y a tu de decadente melancolía
Como el más terco enamorado

Y con más tristeza que alegría
Y por qué no, un poco abochornado
A mi manera te amo, España mía.

(Ángel Calvo)
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