España yuntera.

En la mañana fría
solamente en el paisaje inerte
una chimenea impía
tizna de movimiento el ambiente.

El sol luce apagado
como un resacoso y gruñón
después de haber trasnochado
con la rotación y la traslación.

Desfile de delantales
zapatillas y costosos andares
olvidan todos sus males
y asidas suben la cuesta a pares.

Lo que les falta de fuerza
este país en carácter lo invirtió,
macerado en pobreza
que en orgullo se convirtió.

¡No hay una sola mujer española
que el orgullo haya dejado sola!
Orgullo de lucha y trabajo.
Orgullo de progreso y refajo.
¿Qué sería de España sin la mujer española?

A las en punto, media y en cuarto
dos torres cantan en lo alto:
Una es sagrada y otra es pagana
y por más que se empeñan
ninguna gana.

Esta, España, es tu esencia,
la de la lucha y rusticidad
la que invade por inercia
campos y campos hasta la ciudad.

La única España verdadera
es la España yuntera.

Soneto XV

La patria es un verso incompleto
hecho de culpa y autocompasión
orgullo y sentimiento de exclusión
de oscuras lagunas repleto

De oscuras lagunas repleto
pintada con sangre sin pensión.
Como una cuerda sin tensión
la patria es un verso incompleto.

Patria y muerte es certero lema
del duro y deleznable concepto
que sujeta una nación a un pendón.

Patria y muerte tienen un problema
si quieren que yo cumpla su precepto
pues tengo por patria el corazón. 

Soneto XIV

Tenía un hábito cuando habitaba
la absoluta y feliz ignorancia:
Creerlo todo, por muy cosa rancia
que ante los ojos se presentaba.

Colgué ese hábito cuando calzaba
el cargante peso de la arrogancia
que porteaba sin alguna ganancia
que pensaba el saber me aportaba.

Ahora que la vida me obsequia
bastante a mi pesar por ser condena
con un triste hábito por la existencia.

No pienso entregarme a la pena
porque ni crea ni sepa esencia:
para eso ya está la malicia ajena.
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