Llorando partió el poeta
Ligero de equipaje
del exilio fiel paje
susurrando una saeta.
Caminaba lentamente
al ritmo de una madre
al ritmo de un valadre
que es una guerra en mente.
Cada paso era, su muerte
cada vista atrás, punzada
viendo una madrugada
de un mañana inerte
La charanga y pandereta
que le amedrentaba en vida
fue en ausencia, homicida
y la causa de su meta.
Una muerte fue su meta:
Una meta triste y fría,
una meta sucia, impía,
una reaccionaria treta.
Murió en Francia Machado,
en un pueblo de montaña,
que por morir en España
hubiera muerto colgado.
Murió en Francia marchado
hablando a un Dios ausente
mas sí la muerte presente:
Murío en Francia Machado.